agosto 09, 2012

¿Quién evalúa al evaluador?

He trabajado durante más de 20 años en el área de sistemas para diversas empresas multinacionales, bancos y aseguradoras. Por motivos personales decidí obtener el título de “Ingeniero de Software” por acreditación de conocimientos adquiridos, según Acuerdo 286 de la SEP en el CENEVAL.

A pesar de que todo el proceso de evaluación es muy explícito, en el que por cualquier error del solicitante el CENEVAL se reserva el derecho a cancelar sin reembolsar el dinero, pude observar las siguiente irregularidades:

La primera fase, una evaluación escrita de ocho horas de duración, contiene preguntas inconsistentes, capciosas y sin solución determinante. Está escrito con términos a veces en español, otras en inglés. A pesar de ello tuve un resultado satisfactorio.


Para la segunda fase se paga primero una cuantiosa cantidad para una evaluación oral, y posteriormente el CENEVAL envían un documento de “carta compromiso” que hay que firmar donde hacen referencia a una página de Internet el cual no tienen disponible. Obviamente no dan oportunidad de cancelar el proceso para reembolsar el pago.

Envían a solucionar un “caso práctico” mal redactado, dando 20 días “hábiles” para resolverlo por escrito. Olvidando que uno solicita tal evaluación por estar trabajando y esos 20 días hábiles realmente son solamente 8 días inhábiles.

Solicitan que la resolución del “caso pŕactico” se envíe por mensajería, pero si uno va y la entrega personalmente se encuentra que es una sucursal de paquetería comercial donde le exigen 100 pesos para recibir/entregar la resolución, de lo contrario no hay garantía de que “llegue” al destinatario. Solo pagando reciben el paquete, dan tres pasos y lo entregan/avientan al costal del CENEVAL.

El día de la evaluación oral, en mi caso el 12 de abril del 2012, exigen al solicitante presentarse con “ropa formal”, demostrando que distan mucho de evaluar solamente por los conocimientos. También explícitamente indican que solamente deberá uno de llevar un CD con la presentación y una identificación oficial. De no acatar la anterior indicación dejan entre ver que se reservan el derecho de cancelar el examen.

De los “sinodales” no se sabe sus nombres ni sus credenciales, quedando en entre dicho  quién o quiénes evaluarán o legitimarán los conocimientos adquiridos por la experiencia laboral. Siendo su proceder inadecuado debido a que pretenden evaluar conocimientos formales educativos en personas que obtuvieron conocimientos por otra vía completamente diferente: la de experiencia laboral, motivo real de la evaluación. Siendo además notorio que los “sinodales” carecen de toda experiencia laboral, siendo siempre diferente la teoría de la práctica.

En la evaluación oral se presenta la mayor irregularidad de todo el proceso, donde se me exige la entrega de un software el cual jamás fue solicitado explícitamente con anterioridad. En ningún momento se me indicó que debía de desarrollar un prototipo, ni cuándo, ni cómo debía de entregar éste. Los “sinodales” estuvieron fustigando todo el tiempo indicando que yo debía de suponer su requerimiento no solicitado. Inclusive, hubo comentarios discriminatorios a mi persona donde hacían alusión de que era como un albañil queriendo ser ingeniero.

Según el mismo CENEVAL, solamente en las áreas de la salud se debe hacer una evaluación práctica. Para la evaluación oral son muy explícitos acerca de acudir solamente con “ropa formal”, CD con la presentación y la identificación oficial. Desde el momento que recibí el caso a resolver (vía correo electrónico), respondí por el mismo medio de “acuse de recibido” y pregunté si era necesario entregar el desarrollo o sólo describirlo. Jamás me contestaron.

Los “sinodales” en el día de la evaluación oral, me pidieron que demostrara el sistema desarrollado; al responder que no lo había pedido en las indicaciones escritas y que yo me había apegado a todas las indicaciones dadas por el CENEVAL, argumentaron que una cosa eran ellos y otra el CENEVAL, por lo que podían pedir cosas diferentes. Una de las “sinodales” inclusive pidió más páginas en el caso resuelto cuando el CENEVAL explícitamente indica que solamente puede ser de máximo 40 páginas y 3 megabytes, so pena de perder el dinero por una página o byte de más.

Un compañero que hizo la misma acreditación en Ingeniería de Software en su caso a resolver sí le pidieron explícitamente el desarrollo de un prototipo que se debía de entregar funcionando con ejecutable y código el día de la evaluación oral. Tal requerimiento explícito de ninguna manera se encontraba en las indicaciones del caso que me pidieron resolver.

Al finalizar la evaluación oral, los “sinodales” solamente me entregaron un papel sin firmas ni nombres indicando “NO SATISFACTORIO”, siendo la causa principal no haber entregado un software que jamás solicitaron explícitamente. En el CENEVAL nadie da la cara y toda comunicación se reduce a correos electrónicos. Al mismo tiempo que también la SEP se deslinda de estos procesos irregulares, siendo que esta modalidad de titulación es un acuerdo hecho por la propia SEP. Entonces ¿Quién evalúa al evaluador?

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